
Una de las cosas que agradezco del feminismo y de mis compañeras, es haberme enseñado (sin intención) de qué sí y de qué no me correspondía hablar. El otro día, por ejemplo, me invitaron a un foro para hablar sobre “La despenalización del aborto” y aunque soy mujer y esto me corresponde por derecho, decidí que iba a hablar de OVM Guerrero y el activismo de Viridiana Guerrero, la línea de aborto Chiapas y siempre recuerdo el caso de Paulina del Carmen Ramírez Jacinto) ¿Por qué hago esto? Creo que a mí me han atravesado muchas cosas, pero nunca he estado embarazada y por ende no he tenido la necesidad de cuestionarme si realizarme o no un aborto. Y tampoco soy lesbiana, mujer con discapacidad, negra, bisexual etc. Y como lees hay muchas cosas de las que no me corresponde hablar, pero desde que tengo uso de memoria sabía que me llamaba “Verónica” y que ese era el nombre que le correspondía a una mujer porque la única certeza que siempre tuve es que soy una mujer y que desde ahí sí hay una realidad de la que puedo y hablaré.
Ahora me encuentro en un momento de profunda reflexión sobre lo que he aprendido y sobre cómo lo he puesto en marcha. Porque es cierto que una vez que aprendí que había temas y realidades que no me atravesaban a mí, también aprendí que no quería que quienes no entendían mi realidad, pudieran “debatir” (más bien joder) con sus argumentos posicionados desde la imaginación. Porque lo único que ellos podrían hacer es eso, imaginarse qué era ser yo y eso no daba ningún derecho para que me cuestionaran. Sin embargo, ahora las redes sociales me dicen que ni yo sé quién soy y que las cosas que me importan no tienen cabida “justa” en ningún espacio, porque resulta que la libertad de expresión solo está disponible para “algunes”.
Mi “activismo” es la divulgación. Observé un mundo feminista donde había muchas formas de ayudarnos entre las demás y para mí, la más idónea fue crear un medio de comunicación feminista. Y creería que es suficiente decir que me importa la comunicación, para que quedara claro que todas las opiniones importan y defenderé su derecho a expresarse, no sin recordar que tengo derecho a discrepar. Ahora me encuentro con que no es así, que en realidad no tengo derecho a pensar diferente o en realidad “permiso” para hacerlo y ¿por parte de quién? De personas con plataformas más grandes que la mía, que a través de la violencia cibernética pretenden causar miedo en mí y todas, porque su mensaje es claro “Quien no piense como yo, está en mi contra”.
Siempre he tratado de definirme como valiente y no como una cobarde, por eso es por lo que cuando lanzamos la campaña #SoyMujerNoCis, sabía perfectamente a lo que me arriesgaba y me importo un bledo, porque no podíamos ser indiferentes a la situación de violencia y misoginia que estamos viviendo. Pero en este escrito quiero dejar claras algunas cosas.
El hecho de nacer mujer es lo que ha marcado mi vida. Y por ello existe un marco normativo en materia de derechos humanos para mí y todAs, porque es el hecho de ser mujeres el que nos coloca en una violencia sistemática de opresión y explotación por parte de los hombres y el capitalismo. A mí me corresponde hablar de esto, nadie va a decirme que no y ¿saben? No tengo que hablar aquí de mi historia personal de violencia, porque no pretendo que quienes leen (y no les importa) me juzguen o piensen que quiero causar lástima.
Como mujer tengo el derecho de hablar sobre el borrado de las mujeres y digo “borrado” porque parece que esto que mencioné les resulta a algunes como “ignorancia” o “discurso de odio”. Yo no creo, yo sé que hay un tema del que no me corresponde hablar y esa es la vivencia de una persona transgénero. Y podrá pensarse que he sido incongruente por señalar las transiciones de Elliot Page como misoginia interiorizada o a Demi Lovato por autonombrarse no binaria, pero hablé de ellas porque reconozco la misoginia y más el creer que no somos mujeres sino hombres cuando nos pronunciamos en contra del género. Pero no sé qué es ser un hombre que se pronuncia en contra del género y decide renunciar a esta imposición en una sociedad profundamente homofóbica, debo admitir que podría pensarse que no siento nada por esta situación, cuando siempre me hará sentir mucha empatía. Pero de este caso lo que sí sé y de lo que voy a hablar es de los hombres que transicionan y se quieren asumir como "mujer”, pero no solo eso, me exigen que entienda que yo soy una MUJER CIS y que ellos históricamente han sufrido más que yo.
Quiero ser muy clara, una persona que nace siendo un hombre y un día decide que se auto percibe como “mujer”, no vivió una experiencia similar a ninguna persona que nació siendo mujer. Y si fuera como ellos dicen que es, “que siempre fueron mujeres en el cuerpo equivocado” la socialización y la vivencia es completamente diferente. Así como es válida su experiencia, lo es la mía y no tengo el propósito de silenciar su historia ¿por qué ellos sí pretenden que cambiemos la nuestra?
El día 24 de marzo del 2022 se llevó a cabo un foro titulado "Aclaraciones necesarias sobre las categorías sexo y género" del cual se han generado intentos de censura y posicionamientos institucionales e individuales que buscan silenciar a las ponentes que disienten. Lo que me parece una grave muestra de la visible y normalizada misoginia ¿Qué otra demostración quieren de lo válido que es odiar a las mujeres?. Yo creo que es imprescindible que cuestionemos todo, pero no creo que Marcela Lagarde, Alda Facio, Andrea Medina y Amelia Valcárcel no hayan sido cuestionadas nunca, puesto que las cuatro son mujeres y sí, mujeres diversas que no les corresponde hablar de muchas cosas, pero las cuatro han demostrado a base de mucho esfuerzo que son capaces de discutir conceptos que ellas mismas han impulsado en leyes a favor de las mujeres.
Estoy consciente que debería preocuparme por sobremanera la cancelación mediática con la que nos amenazan de quienes no piensan que ser mujer es una “identidad” y me califican de TERF, pero este foro logró justo el efecto que supongo querían las valientes organizadoras, llenarme de esperanza fuerza al ver a cuatro mujeres que me han enseñado muchísimo sobre la fortaleza y capacidad de ser mujer a través de la consciencia, posicionarse sobre lo urgente “las mujeres somos más que biología, pero somos biología”.
No estamos borrando la historia y resistencia de las personas trans al exigir nuestros espacios desde la lógica FEMINISTA, lo que estamos haciendo es precisamente resistir a convertir la lucha y revolución de las mujeres en “la madre de todas las luchas” porque es preciso señalar que, así como las mujeres en si somos diferentes, las luchas sociales también lo son. No todos ni todas estamos interesadas en el mismo objetivo y aunque pudiéramos unirnos en casos donde es necesario, nuestras agendas políticas solamente estarán limitadas a lo que nos corresponda, que en el caso del feminismo es la emancipación de la mujer, no de la comunidad trans.
Las mujeres necesitamos organizarnos más que nunca desde la valentía para defender aquello de lo que nos corresponde hablar, porque el ser indiferente nos está costando y la cobardía (así la llamaré porque es lo que es) terminara con lo que años de lucha se han conseguido, que son los poquísimos derechos humanos que también se consideran para las mujeres en apenas una parte del mundo.
Y bueno, creo que dije todo, entonces solo para concluir y por si no entendieron el sentido del texto: soy mujer y hablaré de esto cómo yo quiera porque es aquello de lo que me corresponde hablar y nadie en este mundo puede decirme qué es ser mujer, para eso ya tengo mi propia existencia,

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