Eventualmente te harás a la idea de estar aquí
- Revista Politique
- 30 sept 2020
- 3 Min. de lectura
Ex escritora politique: Silvia Santaolalla
Twitter: @Laotrasilvia
Correctora de texto: Ivana Andrea Juárez Castillón
Sección: Cinema Politique
Hace más de un mes que la película 365 DNI se estrenó en Netflix, si no la has visto, Mujeres de la Sal hace un resumen de ella aquí. A partir de su debut, la película tuvo gran recibimiento por parte del público, incluyendo el femenino. Mucho análisis y crítica se ha hecho al respecto, los cuales siguen girando entorno a si se romantiza o no el abuso.
A continuación dos de mis comentarios favoritos hechos por mujeres en internet:
“Super buena la película, hay un montón de gente que la critica por todo y quiero decir algo: si creen que porque en esta película se normaliza el secuestro y el tratar como un objeto a la mujer, están en lo correcto, PERO no por el hecho de ver esto se me antojará que me secuestren, DUH.” (sic)
“Sisi, ándale. ¡Massimo, secuestrame y úsame de aretes si quieres!”
Con dos comentarios podemos notar que 365 DNI es una película que romantiza el abuso y no solo eso, sino que lo vende como algo que todas debemos querer tan solo porque el protagonista es atractivo, pero esto no es nada nuevo, pues es uno de los tropos más usados en las películas románticas.
Un tropo es una convención cultural y social sobre cómo contar una historia, son herramientas para crear contenido ya sea audiovisual o literario que se han usado por siglos y son tomadas como realidades muchas veces. El secuestro es amor es uno de los tropos más antiguos y remite a la convención social de secuestrar a una mujer para casarse con ella, solo que endulzado. En este tropo, un hombre, usualmente con pocas habilidades sociales, secuestra a una mujer para enamorarla; esto lo podemos rastrear hasta la antigua Grecia con ejemplos como el Secuestro de Europa, en el cine clásico de Hollywood hay ejemplos como Saboteur (1942) o The Black Swan (1942).
En las historias de nuestra infancia con La bella y la bestia (1991). En musicales como El fantasma de la ópera (1990). Incluso en películas más recientes con Troya (2004) , Warm bodies (2013) o Passengers (2016).
Esta convención sirve para reunir a dos personajes: un hombre y una mujer que por lo general no congenian. Las mujeres suelen ser fuertes y autónomas pero sin el suficiente poder para escapar de su captor, a pesar de que muchas de ellas lo intentan. Los hombres suelen ser personajes con poca capacidad para la socialización, incomprendidos sociales con un pasado que los atormenta y que están a la espera de la mujer indicada para convertirlos en la mejor versión de sí mismos, buscan redención en este acto de “amor”.
Para darle humanidad al personaje masculino, él le permite a la secuestrada cosas básicas como comer, beber o respetarla al no violarla. Les regalan cosas que les gustan y las atienden dentro del cautiverio, sin embargo, no hay que caer en esta trampa pues son hombres que violan los derechos y autonomía de las mujeres y se ven recompensados con relaciones románticas; es una forma muy clara de abuso.
Muchas veces se percibe que el comportamiento de los personajes femeninos en este tipo de historias es sinónimo de Síndrome de Estocolmo, si bien, este no es un término con unificación de criterios y características, puesto que algunos expertos cuestionan su existencia e incluso los manuales de clasificación de trastornos psicopatológicos no lo incluyen. Podría ser una excepción a la regla, siendo una conducta no generalizada, o una manifestación de estrés postraumático complejo, de cualquier manera, este síndrome en el colectivo general tiende a hacer que recaiga la culpa en la víctima y no en el victimario.
El comportamiento de estos hombres está más relacionado con el de aquellos que infligen violencia doméstica, incluso cumplen con algunas de las banderas rojas de abuso dentro de la pareja: hacen uso de fuerza física para someter a sus parejas; las amenazan con violentarlas físicamente, controlan su comportamiento y las aíslan de sus familiares y amistades.
En un país donde solo en 2020 hay 18 mil 884 carpetas de investigación por violencia familiar, con un aumento de 17.6 % en junio, es vital entender que lo que consumimos culturalmente afecta a los comportamientos que tenemos dentro de nuestras relaciones sentimentales. Tenemos que comenzar a ser más críticas con el contenido que consumimos y exigir mejores productos audiovisuales. Si no creen en las estadísticas o en mí, recuerden la película Misery (1990), basada en la novela de Stephen King: es la misma situación pero en este caso la mujer es quien secuestra al hombre para que se enamore de ella… la película está catalogada como terror.
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